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Comunidad ¿Por qué la necesito?

32 Comunidad ¿Por qué la necesito I (Haz clic y descarga el texto)

Si todo lo que hago es vivir apartado de la Comunidad, pronto voy a parecerme al mundo, voy a pensar de la manera como piensa el mundo, por eso la Iglesia es tan importante, por eso la Comunidad es tan importante, porque nos separa del mundo.

La Comunidad es una responsabilidad individual, no puede convertirse en una Comunidad sin la participación comprometida de cada individuo, Hoy veremos cinco elementos necesarios para todo creyente individual, que ayudaran para fomentar la Comunidad de los creyentes. Con el mensaje: Comunidad ¿Por qué la necesito?

¿Por qué necesito a la comunidad? Esta es una pregunta crítica que necesita estar bien dirigida, porque hay muchos cristianos en ambos extremos de la pregunta, y necesitan una respuesta.

Hay algunos que están completa y francamente involucrados en la comunidad, quieren ser parte de todos los estudios bíblicos que puedan, siempre están involucrados en la comunidad, de hecho, su deseo por la comunidad ha sustituido a su deseo por Jesús, esto es perjudicial. Esta persona mira a su alrededor con aire cínico, piensa que nadie sirve para nada, y que todos deberían involucrarse como él lo hace, esto no es correcto y muy pronto se consumen.

En el otro extremo están los que piensan que no necesitan a la comunidad en lo absoluto, dicen; “soy un creyente, confío en Cristo, pero no necesito de eso llamado comunidad” ¿Porque tendría que involucrarme con otras personas? tengo muchas otras cosas que hacer, cuando hay buen clima y me gusta jugar al Golf, me gusta ir a pasear, me gusta ir a la playa en el verano, tengo a mis hijos en un club deportivo, ¿sabes cuánto tiempo toma esto? no necesito a la comunidad. De hecho, pienso que la iglesia está llena de gente hipócrita, el domingo están en la iglesia, pero el lunes por la mañana en el trabajo, son exactamente iguales a cualquier persona del mundo, no hay ninguna diferencia entre su manera de pensar y la mía.

Dietrich Bonhoeffer se dirige a estos dos grupos de personas cuando dice; “Ten cuidado de aquel que está solo y no puede interactuar en la comunidad y ten cuidado de la comunidad que no puede interactuar con aquel que esta solo”.

Así que, la pregunta para hoy es ¿Por qué necesito a la comunidad? Y vamos a recurrir a la escritura para encontrar una conclusión Bíblica saludable. Así que toma tu Biblia y busca el libro de Hebreos, no estamos seguros de quien escribió el libro de Hebreos, pero sin duda hay un tema claramente expresado en este libro. Este libro es sobre la supremacía y la suficiencia de Jesucristo, es una carta dirigida a creyentes judíos, y está lleno de referencias al Antiguo Testamento, el Templo, el Sumo Sacerdote, y los sacrificios, y el escritor muestra que no hay ninguna duda de que Jesucristo es la respuesta a todos estos planteamientos. Jesús es la realización de la ley, Él es nuestro Sumo Sacerdote, Él es el sacrificio perfecto, no necesitamos los sacrificios del Antiguo Testamento nunca más; el escritor habla sobre todas estas leyes y símbolos en el capítulo 10, “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.” (Hebreos 10:1)

La única realidad es Jesucristo, y hoy quiero caminar a través de algunos versículos del capítulo 10, del libro de Hebreos, creo que aquí encontraremos algunas respuestas a la pregunta que planteamos hace un momento, ¿Por qué necesito a la comunidad? vamos a considerar 5 exhortaciones, quiero leerlas paso a paso, permíteme inicialmente poner el contexto, y luego revisaremos los versículos del 19 al 25, ¿estás listo? Vamos al libro de Hebreos capítulo 10, comenzaremos en el versículo 19, “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos [nota cuantas veces utiliza el plural] con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió.” (Hebreos 10:19-23). “Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” (Hebreos 10:24,25)

Nota esto: verso 22 “acerquémonos”, verso 23 “Mantengamos”, verso 24 “considerémonos y exhortándonos”, estas recomendaciones se dirigen al individuo, pero también a la comunidad, cada uno de nosotros tiene que hacer su parte.

Cuando mi hijo estuvo en la secundaria, fue parte del equipo de fútbol americano, y yo era el coordinador de la parte ofensiva, fueron buenos tiempos para el equipo, mi jugada favorita se llamaba, “27 viajes y extensión” me encantaba esa jugada. Y aún recuerdo cuantas veces la hicimos, “27 viajes y extensión” esta jugada consistía en que el Mariscal de campo, conseguía la pelota, fingía ir hacia la defensa y entonces corría hacia el campo contrario hacia el touchdown, o zona de anotación, de 60 yardas, todos corríamos y gritábamos al filo de la cancha, y entonces sonaba el silbato y mirábamos la bandera amarilla sobre el campo de juego y todos teníamos que regresar nuevamente pues uno de los jugadores había sido penalizado.

Pasa exactamente lo mismo con la Iglesia, vemos a mucha gente venir a Cristo, adoramos juntos, caminamos juntos, pero si alguien no hace su parte, todos somos penalizados, tenemos que hacer nuestra parte individual pero en el contexto del equipo, de la comunidad; mira el verso 19, “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, [acerquémonos] con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (Hebreos 10:19-22)

Aquí el escritor está hablando del Antiguo Testamento, nos lleva nuevamente al templo, este era el centro de adoración para la religión judía y para el pueblo judío, y fue allí a donde Dios vino para encontrarse con su gente. Este era el símbolo de la presencia de Dios, ciertamente Dios estaba con ellos en el campo de batalla, estaba con ellos en otros lugares, pero el pueblo iba al templo para encontrarse con Dios. Dentro del templo había un pequeño lugar, llamado, el lugar Santísimo y sólo el sumo sacerdote podía entrar en el lugar Santísimo y sólo en ciertas ocasiones.

En el Templo había una cortina grande y gruesa que separaba este lugar del resto del templo. Dentro del Lugar Santísimo estaba el arca de la alianza, un cofre sagrado de un metro con quince centímetros de largo, por sesenta y nueve centímetros de ancho, y sesenta y nueve centímetros de alto, este cofre estaba recubierto de oro puro por dentro y por fuera y la tapa del arca también era de oro puro. El arca medía un metro con quince centímetros de largo, por sesenta y nueve centímetros de ancho, con dos querubines de oro labrado a martillo colocados en los dos extremos de la tapa. Los querubines estaban frente a frente, mirando hacia la tapa, con las alas extendidas por encima de la tapa para protegerla. Y nada contaminado podía entrar allí. Sólo el sumo sacerdote podía entrar en el lugar santísimo, y sólo durante ocasiones especiales.

Una de estas ocasiones especiales, era el día de la expiación, el día de la expiación era un tiempo cuando los pecados de todo Israel se limpiaban, había otros sacrificios que se hacían para limpiar las culpas y los pecados durante este día; el día de la expiación, era un acontecimiento especial para cada individuo y también para la comunidad ya que el sacerdote tenía que asegurarse de estar purificado y de que todo el pueblo se hubiera purificado también. Había algunos rituales de purificación que tenían que hacer, el sacerdote tenía que llevar un traje de lino por dentro y la vestimenta sacerdotal por fuera, este traje tenía campanas y llevaba una cuerda atada a su pie, esta cuerda salía del lugar santísimo, de modo que, si hubiera algo impuro, el sacerdote pudiera ser sacado afuera cuando hubiere caído muerto.

El sumo sacerdote sacrificaba animales y entraba con la sangre y la rociaba sobre el altar y entonces los pecados del pueblo eran limpiados, mira nuevamente el versículo 19, “teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo” piensa el temor con el que él sacerdote llegaba hasta el lugar Santísimo, una cuerda estaba atada a su tobillo, la gente estaba escuchando la campana para comprobar que el sacerdote permanecía vivo, pero ahora es diferente, tenemos la confianza, la libertad para entrar en este Lugar Santo a través de la sangre de Jesús, mira ahora el versículo 20, “por el camino nuevo y vivo” Jesucristo ha hecho un camino nuevo y vivo para nosotros; los ritos antiguos ya no sirven, ahora tenemos un nuevo camino, que nos conduce hacia la eternidad.

En el templo había una cortina que separaba el lugar más santo, el Lugar Santísimo del resto del templo era una cortina gruesa, ¿recuerdas lo que pasó con esta cortina cuando Cristo murió en la cruz? mira el capítulo 15 del libro de Marcos, “Mas Jesús, dando una gran voz, expiró. Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.” (Marcos 15:37,38) esta cortina era demasiado gruesa para ser rasgada por el hombre, pero, si un hombre hubiera sido suficientemente fuerte como para hacerlo la habría tenido que rasgar desde abajo hacia arriba, más la escritura dice que fue rasgada desde arriba hasta abajo, Dios está diciendo; no necesitamos esta cortina nunca más, pueden venir a mí con confianza, “acerquémonos pues confiadamente.”

A propósito, la palabra griega para confianza es “libertad de palabra” podemos acercarnos a Dios libres de decir lo que está en nuestro corazón” podemos acercarnos a él no con temor” sino con la confianza de que Él nos escucha y nos contesta, podemos acercarnos a Dios basados en lo que Cristo hizo por nosotros, podemos acercarnos individualmente y también lo hacemos en la comunidad semana tras semana. Nos alimentamos individualmente y también lo hacemos juntos.

Ahora, aquí también hay una instrucción junto con esta exhortación, mira el versículo 22, “acerquémonos con corazón sincero,” “purificados los corazones de mala conciencia,” esto significa lealtad, a fin de acercarnos a Dios tenemos una responsabilidad cardiaca, que es presentarnos ante Dios de corazón, con lealtad entusiasta. “Con corazón sincero, en plena certidumbre de fe,” Esto significa que no debemos tener duda alguna de seguir a Jesucristo, algunas personas dicen; “a veces quiero seguir a Cristo, pero no estoy seguro de que manera hacerlo” a veces sólo queremos ir por nuestro propio camino y pedirle a Jesús que apruebe lo que estamos haciendo

Mientras los apóstoles realizaban las señales y prodigios, la iglesia se mantenía unánime en el pórtico de Salomón. El pórtico de Salomón era una hilera de columnas a lo largo del lado del atrio exterior del templo. En este lugar, la iglesia se mantenía unánime, esto significa que tenían una misma mente y un mismo parecer. Todavía no aparecían las divisiones, las rivalidades, los celos, las contiendas. Seguramente no todos tenían la misma opinión sobre determinado asunto, pero no permitían que esta diferencia de opinión afecte la unidad de la iglesia. Todos estaban muy prestos a ceder en sus opiniones por el bien de la mayoría y lo hacían con gusto. El ingrediente infaltable en una iglesia llena del Espíritu Santo era la unanimidad.

Entonces ¿En dónde podemos conseguir el consejo del modo correcto en el que debemos seguir a Jesús?

Recuerda, somos pecadores salvados por la gracia, pero aún somos pecadores. Escucha nuestro próximo programa y conoce, junto a nosotros, más sobre estos impedimentos que la comunidad experimenta.

 

 

 

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