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La fuente del gozo es el Señor Jesucristo

Saludos cordiales amigo oyente. Bienvenido al estudio bíblico de hoy. ¿Es posible experimentar gozo en medio de circunstancias difíciles? Bueno, la respuesta depende de lo que sea la fuente de nuestro gozo. Si la fuente de nuestro gozo es una determinada persona o una determinada situación, el gozo estará presente cuando todo marche bien con esa determinada persona o esa determinada situación. Pero si algo va mal con esa determinada persona o esa determinada situación, el gozo dejará de existir. Un hombre de negocios levantó de la nada una cuantiosa fortuna. Su fortuna era la fuente de su gozo, pero en cierta ocasión invirtió casi toda su fortuna comprando acciones muy prometedoras en la bolsa de valores. Desafortunadamente para él, la cotización de esas acciones se vino abajo ante su estupefacta mirada. En cuestión de semanas su cuantiosa fortuna se estaba desvaneciendo. El gozo se había extinguido porque la fuente de su gozo había desaparecido. Se sintió tan frustrado y desesperado que prefirió terminar con su vida a vivir en la miseria. Otro caso, esta vez una mujer, cuya fuente de su gozo era su única hija, a la vez el único recuerdo de su amado esposo quien había fallecido cuando la hija era muy tierna. La madre volcó toda su esperanza e ilusión en su hija, pero cuando la hija llegó a su juventud, se metió en drogas, le expulsaron del colegio y terminó huyendo de la casa con un muchacho. Hoy esa madre vive en permanente tratamiento psiquiátrico. Sus nervios están destrozados, su vida es un tormento. Gozo es una palabra ajena a su vocabulario. ¿Por qué? Porque la fuente de su gozo se esfumó. Así por el estilo podríamos dar ejemplo tras ejemplo de lo peligroso que es depender de la-a personas o las cosas para nuestro gozo. ¿Se puede experimentar gozo en medio de circunstancias adversas? Sí, pero cuando la fuente del gozo no son personas o cosas sino única y exclusivamente el Señor Jesucristo. Justamente de esto tratará el estudio bíblico de hoy.

Abra su Biblia en la epístola del apóstol Pablo a los Filipenses, capitulo 2 versículos 17 y 18.

En este corto pasaje encontramos la excelencia del gozo verdadero y la exhortación a experimentar el Gozo verdadero.

En cuanto a lo primero, la excelencia del gozo verdadero, Filipenses 2:17 dice: «Y aunque sea derramado en libación sobre el sacrificio y servicio de vuestra fe, me gozo y regocijo con todos vosotros»

Recuerde que Pablo estaba como prisionero en una cárcel romana mientras escribía estas palabras, no por haber hecho algo indebido, sino porque proclamó el mensaje del evangelio con denuedo. Todavía no había recibido su sentencia porque el juicio no había concluido, pero la posibilidad de una sentencia de muerte era muy real.

Es en estas condiciones que Pablo habla de la excelencia del gozo que había en su ser. Para ello, hace referencia a una ofrenda del Antiguo Testamento, llamada libación.

La libación consistía en derramar vino o aceite sobre el holocausto y la ofrenda de flor de harina, también llamada oblación. La libación simbolizaba a Cristo en su vida inmaculada y muerte voluntaria, lo cual era la fuente del gozo para Dios y para el hombre. Pablo se veía a sí mismo como el vino o el aceite que era derramado sobre el sacrificio y el servicio de la fe de los Filipenses (con lo cual traería gozo a Dios y a los hombres. Interesante que la fe de los Filipenses no era una fe muerta. Era una fe que se manifestaba en sacrificio y servicio).

El sacrificio tiene que ver con una negación de uno mismo para que se manifieste Cristo en nosotros. El sacrificio de la fe de los Filipenses les movió a ceder sus derechos en beneficio de Cristo y de los demás lo cual a su vez resultó en un servicio a Cristo y a los demás. Esta es la manera como se manifiesta una fe genuina.

Cuánto nos hace falta esta manifestación de la fe en la actualidad. En la mayoría de los creyentes vemos una fe barata en el mejor de los casos o una fe muerta en el peor de los casos. Personas que dicen que tienen fe y que son salvos por fe, pero viven como quieren, viven para ellos mismos, hacen respetar sus derechos y miran a los demás como objetos para satisfacer sus intereses personales.

Hablar de servicio a personas así es como lanzar un insulto, porque piensan que están en este mundo para ser servidos por los demás. Jamás se han detenido a pensar que el mismo Señor de la Gloria en sus días en este mundo dijo que no había venido para ser servido sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

¿Cómo es su fe amigo oyente? Es una fe viva que se manifiesta en sacrificio y servicio o es una fe muerta o enferma de muerte que se manifiesta en buscar su propio beneficio y considera el servicio a los demás como algo indigno.

Los Filipenses tenían una fe viva y por eso se sacrificaron y sirvieron. Cuando Pablo miró aquello, Pablo comparó su posible muerte con la libación u ofrenda de vino o aceite que produciría un grato olor a Dios y a los demás. Este pensamiento traía un gozo indescriptible a Pablo, por eso dice: me gozo y me regocijo con todos vosotros.

¿No le parece algo maravilloso? Allí está Pablo, encarcelado, lejos de su tierra, solo con pocos amigos, enfrentando una posible sentencia de muerte y sin embargo diciendo: Me gozo y como sí eso no fuera suficiente: Me regocijo. ¿Cuál fue su secreto para sentirse así?

Sin lugar a dudas que fue porque la fuente de su gozo era el Señor, su palabra, sus promesas. Cuando la fuente de nuestro gozo es la persona de Cristo, no importa cómo están las circunstancias externas, igual tendremos el gozo que necesitamos para vivir.

Puede ser que no nos vaya bien en los negocios, puede ser que un hijo se descarríe, puede ser que un ser querido enferme, puede ser que las cosas no salgan como esperábamos que salieran, puede ser cualquier cosa, nos afectará en mayor o menor grado, pero no nos quitará el gozo porque simplemente la fuente de nuestro gozo no son las circunstancias sino la persona de Cristo quien es el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Una vez que hemos considerado la excelencia del gozo verdadero, consideremos la exhortación a experimentar el gozo verdadero. Filipenses 2:18 dice: «Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo»

Interesante que el gozo es cuestión de la voluntad de uno, sino no tendríamos mandatos como este. Gozaos y regocijaos está en modo imperativo indicando una orden. Dios no quiere hijos apesadumbrados, derrotados, desanimados, frustrados. Dios quiere hijos que se gozan y se regocijan y por eso nos manda a gozamos y regocijamos.

Quizá Ud. me dirá: Pero hermano, cómo puedo yo gozarme y regocijarme si me acaban de despedir del trabajo, o si mi hija está enferma en un hospital o si los planes que hice se acaban de hacer pedazos. ¿Pero sabe qué, amigo oyente? Pablo está diciendo: Y asimismo gozaos y regocijaos también vosotros conmigo. ¿Cuál fue la fuente del gozo de Pablo? ¿No fueron las circunstancias, verdad? Fue la persona de Cristo. Pablo encontró su gozo en Cristo, asimismo, Ud. y yo tenemos también que encontrar nuestro gozo en Cristo Jesús.

Hace algún tiempo visité a una hermana que tenía serios problemas con su esposo. El esposo no estaba satisfaciendo ninguna de las necesidades de la esposa y esto producía profunda angustia y desesperación en la esposa. Luego de hablar con ella acerca de que la fuente de su satisfacción no tiene que ser exclusivamente su esposo, sino también Cristo Jesús, ella prometió refugiarse en él. Tiempo después, le pregunté cómo le estaba yendo. Me dijo que su esposo seguía igual pero que ella ya no se sentía abatida como antes sino gozosa sabiendo que Dios tiene un propósito para lo que estaba pasando. Esta hermana había aprendido a encontrar en Cristo Jesús la fuente de su gozo. Ud. y yo debemos hacer lo mismo.

Quizá hoy mismo, Ud. amigo, amiga oyente se encuentra en medio del fuego despiadado de la prueba. Su carne tiende al lamento, a la auto conmiseración, a sentirse abandonado, despreciado y confuso. Ha perdido el gozo de vivir. No siga así. Levante la cabeza, refúgiese en Cristo, él es la fuente inagotable de gozo. Búsquelo en su Palabra y en oración, deposite sobre él su ansiedad y le garantizo que el gozo volverá a su vida. Se lo digo porque yo he experimentado exactamente eso. Si funciona conmigo, funciona con cualquier persona.

Gracias por su gentil sintonía. Si lo que hemos compartido le ha ayudado en su vida espiritual que tal si usted nos ayuda con sus oraciones y su ofrenda. Para informarle como hacernos llegar su ofrenda escríbanos a La Biblia Dice… Casilla 1708-8208 Quito Ecuador o al correo electrónico: [email protected] o visite nuestro sitio en internet: www.labibliadice.org  Pero antes quiero dejar con ustedes la PREGUNTA DEL DIA. ¿Sabe usted qué es la misión Bautista? Busque la respuesta en nuestra página a, la dirección en Internet es: labibliadice.org. Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.

El epílogo de la epístola

Un buen ministro de Jesucristo debe tener varias cualidades importantes de carácter