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La Babilonia la grande

Qué privilegio tan especial es para nosotros contar con su sintonía, amiga, amigo oyente. Sea Usted bienvenida o bienvenido al estudio bíblico de hoy. Con la ayuda del Señor estaremos estudiando la primera parte del capítulo 17 del libro de Apocalipsis donde se nos habla de la Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en el capítulo 17 de Apocalipsis. Los capítulos 17 y 18 de Apocalipsis forman un conjunto en el cual se presenta la situación religiosa y política de la tierra durante la tribulación. En estos dos capítulos se nos habla de las dos Babilonias. La una es mística, la otra es material. La una es religiosa, la otra es política. La una surge de la otra. El sistema religioso allana el camino para el sistema político. El sistema religioso se presenta en Apocalipsis 17 como Babilonia, la madre. El sistema político se presenta en Apocalipsis 18 como Babilonia, el monstruo. Para ubicarnos en el contexto, recuerde que los siete ángeles han derramado las copas de la ira de Dios. Esto causó un terrible efecto en todo el universo. Sufrió el sol, la luna, las estrellas y el planeta tierra con todo lo que en él existe. Para entonces, el planeta tierra será un montón de escombros. Los restos humanos estarán desperdigados por doquier. Todas las ciudades del mundo estarán totalmente destruidas. Solo Jerusalén estará en pie aunque dividida en tres partes. Es en estas circunstancias en las que se inscribe el pasaje que vamos a estudiar el día de hoy. Lo primero que notamos es la invitación a Juan. Apocalipsis 17:1-2 dice: “Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada cobre muchas aguas; con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación.” Juan, el autor humano del libro de Apocalipsis, debe haber estado absorto contemplando las ruinas de lo que fue la humanidad. En eso, se le acercó uno de los siete ángeles que hace poco habían derramado las copas de la ira de Dios. Este ángel habló a Juan y le hizo una invitación. Ven acá, le dijo. Juan debe haber puesto cara de sorpresa. El ángel por tanto explica el propósito de la invitación. Es para mostrarle la sentencia contra una gran ramera. Lo que el ángel está por mostrar a Juan, tiene que ver entonces con sentencia o juicio para una ramera. Según el diccionario, una ramera es una mujer que hace ganancia de su cuerpo. Es una mujer que se vende a cualquier hombre por dinero. Pero no olvide que muchas de las cosas que aparecen en el libro de Apocalipsis son simbólicas y nuestra tarea como intérpretes es identificar ese simbolismo. La prostitución o el trabajo de una ramera simboliza la idolatría o la apostasía religiosa. La Biblia tiene una palabra muy fuerte y no muy frecuentemente usada para describir la infidelidad a Dios. La llama fornicación. Cuando Apocalipsis nos habla de una ramera, entonces debemos entender en el sentido de un sistema religioso que supuestamente debería servir y adorar al Dios verdadero, pero en la práctica sirve y adora a dioses falsos. El ángel informó además a Juan que la ramera estaba sentada sobre muchas aguas. Esta es una forma simbólica de decir que el sistema religioso falso, dominará a todo el mundo durante la tribulación. Note lo que dice Apocalipsis 17:15 acerca de esto: “Me dijo también: Las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas.” Se va completando el cuadro de lo que estamos estudiando. Juan ha sido invitado a mirar la sentencia o el juicio sobre el sistema religioso mundial falso, el cual hallará su máxima expresión durante la tribulación. Con relación a la ramera, el ángel informó también a Juan que los reyes de la tierra han fornicado con ella. Esto significa que los poderosos de las naciones han contratado los servicios de la ramera en una especie de: “dame placer y yo te daré riqueza” Es decir que el sistema religioso mundial falso tendrá a los presidentes de las naciones del mundo, a los hombres más distinguidos del mundo, como sus miembros de honor. Pero no solo participarán los grandes y poderosos. El ángel informó a Juan que también los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de la fornicación de la ramera. Esto significa que además de los grandes y poderosos del mundo, la gente común del mundo también se deleitará con los favores del sistema religioso mundial falso a cambio de entregar jugosas donaciones. Es decir, amable oyente, que durante la tribulación se hará realidad el sueño dorado de mucha gente hoy en día. El ver a todo el mundo cobijado bajo la misma bandera religiosa. Habrá una sola religión en el mundo. Se olvidarán viejas rencillas que han dividido el Cristianismo en mil facciones y todos participarán de un mismo credo. El ecumenismo habrá hallado su máxima expresión. Parecería imposible. Pero no es así. Hoy en día se hacen esfuerzos para volver a unir protestantes con católico romanos. De un plumazo se trata de hacer desaparecer la Reforma. Según algunos, Lutero fue un fanático excéntrico que lo único que logró es dividir a la iglesia, y ya es hora de enmendar el error que ha durado varios siglos. Hoy en día se hacen esfuerzos por unir la iglesia católico romana con la iglesia ortodoxa griega. Los papas de ambas religiones han tenido ya sus reuniones conjuntas. Aun entre los evangélicos se habla de olvidar las diferencias doctrinales entre los diversos grupos o denominaciones o como quiera que se las llame para unirnos todos bajo la bandera del amor. El amor pretende estar sobre la verdad bíblica. Estos no son casos aislados. Todo es parte de la tendencia hacia la cual va marchando el mundo en cuestión de religión y durante la tribulación alcanzará la meta de la unidad total. El único problema es que el sistema religioso mundial falso será contrario al Dios verdadero y a su Hijo Jesucristo. Por eso la Biblia lo califica como una ramera. Luego de la invitación a Juan, encontramos la información de Juan. Apocalipsis 17:3 dice: “Y me llevó en el Espíritu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA. Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro.” El Espíritu Santo lleva a Juan al desierto. Un lugar solitario y recóndito, de modo que Juan pueda apreciar la visión sin distracciones. Allí, Juan contempla a la ramera sentada sobre una bestia escarlata. Esta bestia estaba llena de nombres de blasfemia, que tenía siete cabezas y diez cuernos. Si Usted compara esta descripción de la bestia escarlata con la descripción de la bestia de Apocalipsis 13:1, llegará a la conclusión que la bestia escarlata sobre la cual se sienta la ramera es el Anticristo. De él hablaremos más en nuestro próximo estudio bíblico. El hecho que la ramera esté sentada sobre la bestia significa que el Anticristo apoyará por un tiempo a la ramera o al sistema religioso mundial falso, solo hasta conquistar el mundo. El Anticristo utilizará a la ramera solo para lograr sus fines. Acto seguido, Juan describe a la ramera. Dice que estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosa y de perlas. Esto significa que el sistema religioso mundial falso goza de esplendor, nobleza y sobre todo riqueza. Las prostitutas del primer siglo se vestían así para engañar a los ingenuos. La verdadera iglesia de Cristo nunca será rica y poderosa. Pero la iglesia falsa ha gozado y gozará de esplendor, nobleza y sobre todo riqueza. La ramera tenía en la mano un cáliz de oro, acorde con su descomunal riqueza. Pero la riqueza de la ramera es puramente material. Por dentro es podredumbre total. Por eso dice la Biblia que el cáliz de oro estaba lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación. Las rameras del primer siglo, llevaban su nombre en un cintillo alrededor de su frente. El sistema mundial religioso falso que hallará su máxima expresión en la tribulación, como vulgar ramera, también tendrá en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. Lo de Babilonia se debe a que toda religión falsa se originó en la antigua Babilonia. Lo de grande, se debe a que ha llegado a tener poder, riqueza y dominio mundial. Lo de madre de las rameras. Se debe a que el sistema religioso mundial falso de la tribulación superará en todo sentido a todas las falsas religiones que han existido en el mundo. Lo de madre de las abominaciones de la tierra, se debe a que el falso sistema religioso mundial de la tribulación estará corrupto hasta la médula, mucho más que cualquier otro sistema religioso falso que haya existido en la tierra. Juan ve que la ramera estaba ebria, pero no por el alcohol, sino por la sangre de los santos y de los mártires de Jesús. El sistema religioso mundial falso, ha tenido como norma la persecución a los que fielmente han querido seguir y servir al Señor. Desde la antigüedad ha perseguido y asesinado a millones de fieles creyentes. Según el agente de Scotland Yard, Sir Robert Anderson, el sistema religioso mundial falso en formación ha asesinado ya a alrededor de 50 millones de creyentes en todo el mundo y eso a pesar que todavía no estamos en la tribulación. Durante la tribulación matará a muchos más. La perversidad en este sentido llegará al clímax durante la tribulación. Al ver todo esto, Juan quedó asombrado con gran asombro, así como Usted y como yo. En nuestro próximo estudio bíblico veremos que es lo que sucede a continuación.

La triste realidad es que el mundo vive en constante peligro de una tercera guerra mundial

La bestia sobre la cual cabalga Babilonia la grande