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Apocalipsis capítulo 2 versículos 12-17

Qué gozo es amigo oyente, compartir este tiempo con Usted a través de esta emisora amiga. Bienvenido o bienvenida al estudio bíblico de hoy.

Abramos nuestras Biblias en el libro de Apocalipsis capítulo 2 versículos 12-17. Este pasaje bíblico es el mensaje de Jesucristo a la iglesia en Pérgamo. Al igual que los dos previos mensajes a las iglesias en Efeso y Esmirna, en este mensaje encontramos un modelo que consta del remitente del mensaje, la realidad de la iglesia, el reclamo a la iglesia, la recomendación a la iglesia y la recompensa a la iglesia. En cuanto al remitente del mensaje, Apocalipsis 2: 12-17 dice: “Y escribe al ángel de la iglesia en Pérgamo: El que tiene la espada aguda de dos filos dice esto” Estas palabras fueron dirigidas al apóstol Juan para que las entregue al ángel de la iglesia en Pérgamo. El ángel de la iglesia en Pérgamo es una referencia a uno de los ancianos o pastores en esa iglesia, por medio de quien, Jesucristo hará llegar su mensaje. En el primer siglo, la ciudad de Pérgamo era conocida como la gran ciudad del Asia menor. En esta ciudad se erigió el primer templo dedicado a la adoración del César como si fuera Dios. También había un templo dedicado al dios de la medicina, Esculapio, cuyo símbolo era una serpiente enroscada en un bastón, símbolo que se usa para la medicina aún en la actualidad. También tenía una fastuosa y bien surtida biblioteca y un hospital docente de renombre. En lo espiritual era caldo de cultivo para la proliferación de las más diversas creencias religiosas. En medio de todo esto existía una iglesia local donde se congregaban un puñado de pecadores redimidos por la sangre de Cristo. El remitente del mensaje a esta iglesia se describe como el que tiene la espada aguda de dos filos. En clara alusión a la autoridad suprema de Jesucristo para ejecutar disciplina a los que son suyos y castigo merecido a los que no son suyos. En cuanto a la realidad de la iglesia en Pérgamo, Apocalipsis 2:13 dice: “Yo conozco tus obras, y donde moras, donde está el trono de Satanás; pero retienes mi nombre y no has negado mi fe, ni aun en los días en que Antipas mi testigo fiel fue muerto entre vosotros, donde mora Satanás.” Aquí tenemos a Jesucristo, el Señor de la iglesia, haciendo una evaluación de la realidad de la iglesia en Pérgamo. Jesucristo conocía con detalle la situación de esta iglesia. Jesucristo sabía que esta iglesia estaba localizada en el centro mismo de actividad satánica. Recuerde que Pergamo tenía el primer templo dedicado a la adoración del emperador romano, como si fuera Dios. Toda adoración a alguien que no sea el Dios verdadero es alentada y orquestada por Satanás. La adoración al emperador romano, estaba saturada de privilegios para los que lo hacían y calamidades para los que no lo hacían. Uno de los que sufrió calamidad fue un fiel hermano de nombre Antipas. Según la tradición, Antipas era obispo de la iglesia en Pérgamo. Un aciago día, Antipas fue llevado ante las autoridades de Pérgamo. Le dijeron: Si reconoces como Señor o Dios al César quedarás en libertad, pero si no lo haces serás condenado a muerte. Antipas no negó la fe. Se resistió a llamar Señor al César. En consecuencia fue arrojado vivo dentro de un horno de fuego. Pero aun así, la iglesia no bajó la guardia y se mantuvo firme en la fe del Salvador. En cuanto al reclamo a la iglesia de Pérgamo, allí es donde está el gran problema de esta iglesia. Apocalipsis 2:14-15 dice: “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que retienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco.” Jesucristo está poniendo los puntos sobre las íes en esta iglesia. Tenían cosas buenas, pero, siempre habrá un pero. En este caso era que la iglesia estaba tolerando en su seno a los que retienen la doctrina de Balaam. Balaam fue un profeta que buscó beneficio personal de su oficio. En la iglesia de Pérgamo había gente que estaba lucrando por medio de su servicio, entre comillas, al Señor. Si Usted quiere ser rico, no se haga jamás pastor, amigo oyente. Además Balaam aconsejó a Balac que para debilitar a Israel incite al pueblo a unirse a cultos paganos, en los cuales la inmoralidad sexual era parte del orden del culto. Muchos israelitas no pensaron dos veces en unirse a esta tentadora religión. Como resultado, Dios les castigó y murieron como 24.000 en un solo día. Triste final de este doloroso episodio. Esto es justamente lo que estaban haciendo ciertas personas en la iglesia de Pérgamo. El nombre Pergamo significa: Casada. La iglesia está casada con Jesucristo y por tanto debe ser fiel a Jesucristo. Pero los que impulsaban la doctrina de Balaam, incitaban a los verdaderos creyentes a ser infieles a Cristo. Lo hacían por medio de decir cosas como: No hay problema que los creyentes anden en las cosas del mundo. No hay problema que se metan en la política, no hay problema que se tomen uno que otro trago, no hay problema que se fumen uno que otro cigarro, no hay problema si se dejan arrastrar por su carne y cometen adulterio o fornicación, total, después lo arreglan con Dios y listo. Estos son ejemplos de la doctrina de Balaam. Así es como vivió la iglesia de Cristo entre los años 313 y 606. Estando casada con Cristo, se echó en los brazos del mundo. Se volvió amante del imperio romano. Pero lamentablemente, así es como vive gran parte de la iglesia de Cristo hoy en día. Me refiero a creyentes verdaderos que bailan al ritmo que les tocan. Cuando están en la iglesia parecen santos, no les falta ni el halo, pero cuando están en el mundo, parecen verdaderos demonios, hablan como el mundo habla, piensan como el mundo piensa y hacen lo que el mundo hace. Su amor al mundo les convierte en adúlteros espiritualmente hablando, porque su esposo verdadero es Cristo Jesús quien murió por ellos. Pero la iglesia de Pérgamo también toleraba a los que tenían la doctrina de los nicolaítas. No se sabe mucho en cuanto a esta doctrina, pero parece que tiene que ver con la absurda separación de los hermanos, para hacer de algunos de ellos el clero y los demás, los laicos. Si Usted busca en el Nuevo Testamento un grupo de creyentes llamados clero y otro grupo de creyentes llamados laicos, no lo encontrará, porque el Nuevo Testamento dice que todos los creyentes somos sacerdotes de Dios. Más aún, somos real sacerdocio. Entonces no hay motivo para hacer separaciones como clero y laicos. Pero aparentemente esto es lo que hacían los nicolaítas. Jesucristo los ha censurado con firmeza. En cuanto a la recomendación, Apocalipsis 2:16 dice: “Por tanto, arrepiéntete; pues si no, vendré a ti pronto, y pelearé contra ellos con la espada de mi boca.” Jesucristo quería que la iglesia de Pérgamo, reconozca por sí misma la situación en la que estaba, se arrepienta y rectifique. De lo contrario, Jesucristo vendría muy pronto a esa iglesia, para él mismo hacerse cargo de atacar con la espada que sale de su boca, la palabra de Dios, a los que enseñan la doctrina de Balaam y la doctrina de los nicolaítas. En cuanto a la recompensa para esta iglesia, Apocalipsis 2:17 dice: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe.” Estas son palabras no solo para la iglesia de Pérgamo, sino para todos los creyentes en general. El vencedor es aquel que tiene a Cristo como Salvador. Esto lo sabemos por lo que leemos en 1 Juan 5:5. Estos vencedores muestran que su fe es verdadera por medio de su fidelidad a Cristo. Para todos los creyentes, Jesucristo promete recompensarles con dos cosas: Darles a comer del maná escondido, lo cual es una referencia a disfrutar de las delicias de Cristo, quien es el verdadero maná que descendió del cielo, y darles una piedrecita blanca. En cuanto a la piedrecita blanca, es necesario reconocer que cuando un atleta ganaba una competencia, como parte de su premio se le entregaba una piedrecita blanca, con su nombre en ella, esto era su ticket de entrada a la celebración posterior. Esto nos hace pensar que los creyentes han recibido su ticket de entrada a la gloria el momento que recibieron a Cristo como Salvador. En la piedrecita, Jesucristo escribirá un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino el que lo recibe. Esto hace referencia al nombre de cariño que Jesucristo utilizará para los suyos en la gloria, es algo tan personal que nadie lo conoce sino el que lo recibe. Los que somos casados tenemos un nombre de cariño a nuestras esposas, nombre que jamás nos atreveríamos a decir a alguien que no sea ella. Algo parecido tiene Jesucristo para los que somos suyos. Algún día yo voy a saber el mío. ¿Y Usted?

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