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La palabra de Dios debe ser proclamada a tiempo y fuera de tiempo

Qué bendición es para nosotros saber que Usted, amiga, amigo oyente está escuchando esta audición. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la segunda epístola de Pablo a Timoteo, en la serie que lleva por título: Consejos para una Iglesia en Peligro. La palabra de Dios debe ser proclamada a tiempo y fuera de tiempo. Este fue el encargo que Pablo hizo a Timoteo. No es sencillo cumplir con este encargo, y de eso nos hablará David Logacho en el estudio bíblico de hoy.

Sabiendo que su tiempo para salir de este mundo estaba muy cercano, Pablo se ocupó de hacer un encargo solemne a su fiel discípulo Timoteo.

El encargo tiene que ver con que predique la palabra; con que inste a tiempo y fuera de tiempo; con que redarguya utilizando la palabra de Dios, con que reprenda por medio de la palabra de Dios y con que exhorte con toda paciencia y doctrina. Este es un encargo nada fácil de cumplir.

Existen ciertos obstáculos que Timoteo tenía que vencer si quería cumplir con el encargo. Consideremos por tanto el obstáculo del encargo. 2 Timoteo 4:3-4 dice: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.»

Pablo está hablando de un tiempo todavía futuro para él, pero que triste y lamentablemente llegó poco tiempo después de la muerte del apóstol. El tiempo del cual habló Pablo va a estar caracterizado por una generalizada tendencia a no sufrir la sana doctrina.

La frase: No sufrirán la sana doctrina, puede también ser traducida como no sobrellevarán la sana doctrina, o no tolerarán la sana doctrina. De modo que los tiempos de los cuales habló Pablo serán tiempos en los cuales la gente de este mundo no tolerará que se les predique la sana doctrina.

Al hablar de sana doctrina, no se está haciendo referencia a los postulados doctrinales de alguna religión, o de alguna denominación, o de alguna iglesia en particular. La sana doctrina es todo el consejo de Dios, es todo lo que Dios dice en su palabra la Biblia. Hoy en día vivimos en los tiempos que habló el apóstol Pablo. La mayoría de la gente no tolera que se le hable de la palabra de Dios.

Cuando alguien comienza a proclamar la palabra de Dios en los trenes, o en los autobuses, o en las calles, siempre habrá personas que con una mueca de desprecio manifiestan su total oposición a la palabra de Dios y al Dios de la palabra. Definitivamente la mayoría de la gente no tolera la sana doctrina. Es el cumplimiento de lo que Pablo anunció cuando dijo que vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina.

Pero además de no tolerar la sana doctrina, Pablo dice que mucha gente, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias. Tener comezón de oír significa sentir un especial interés por oír algo que entretiene y que produce una sensación placentera. Algo comparable a rascarse cuando se siente comezón. Es agradable, ¿verdad?

Pues eso es lo que buscan muchas personas con lo que oyen. No les interesa para nada, oír la sana doctrina, les interesa oír algo que sea agradable al oído, algo que les produzca una sensación placentera. Para lograrlo, será necesario buscar maestros que estén dispuestos a hablar sólo estas cosas. Por eso Pablo dice que teniendo comezón de oír se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias.

En su ceguera espiritual y en su afán de oír algo que les produzca una sensación agradable, harán todo lo posible para encontrar personas que aprueben las cosas malas que están haciendo. Usted no se imagina la enorme cantidad de maestros que hablan cosas que producen comezón de oír, que existen en la actualidad.

Son maestros que jamás hablarán de que el hombre es un pecador por naturaleza. Jamás hablarán de que el hombre está en un estado de muerte espiritual, imposibilitado de valerse a sí mismo, incapaz de levantarse por sí mismo del fango del pecado en el que se encuentra. Son maestros que jamás hablarán del infierno, porque piensan que hablar del infierno es algo ofensivo para la gente. Son maestros que jamás hablarán de la sangre que Cristo derramó en la cruz del Calvario para perdón de pecados, porque están convencidos que a la gente no le gusta hacerse la imagen de un hombre ensangrentado. Son maestros que jamás condenarán el divorcio porque saben que al ponerse en contra del divorcio habrá muchos que no estén de acuerdo con ellos. Son maestros que nunca confrontarán el aborto porque saben que es la práctica que está de moda para ocultar un fracaso moral. Son ejemplos de lo que jamás hablarían los maestros dados a hablar sólo de cosas que dan comezón de oír.

En cambio, estarían muy dispuestos a hablar del potencial que reside en el hombre para obtener cualquier cosa que se proponga, hablarían de que con tal de tener fe, se puede ser próspero, absolutamente saludable y feliz. Hablarán de cualquier religión conduce a Dios. Hablarían de filosofía, de política, de ciencia-ficción, de los ovnis, de los extraterrestres y tantas otras cosas más, ajenas totalmente a la Biblia.

Pero lo curioso es que mucha gente estará dispuesta a oír a este tipo de maestros. Lo que pasa es que la gente tiene comezón de oír y se busca maestros que digan lo que la gente quiere oír.

Pero los verdaderos siervos de Dios debemos proclamar toda la palabra de Dios, pese a quien le pese. Como decimos en Ecuador: ¡Al que le queda el sombrero que se lo ponga! Si alguien se ofende por algo que dice la palabra de Dios, que haga el reclamo a Dios, no al mensajero que proclama la palabra de Dios. El apóstol Pablo prosigue diciendo que por medio de hablar sólo lo que la gente quiere oír, este tipo de maestros logrará que el oído se aparte de la verdad, y se vuelva a las fábulas.

Cuando se cede a la presión de no proclamar la sana doctrina, porque la gente no la tolera, automáticamente se está empujando a la gente lejos de la verdad. Así es como han nacido todas las sectas falsas que existen en la actualidad. Todo comenzó cuando el líder notó que a la gente no le gusta que se hable de pecado, de la trinidad, de la deidad de Cristo, de la inspiración de la Biblia, de la existencia del infierno, de la salvación por la sola fe y otras cosas más.

Entonces este líder comenzó a atacar estos principios doctrinales. Inmediatamente notó que a mucha gente le gustaba oír esta enseñanza. De esta manera, se alejó de la verdad a mucha gente y esa gente comenzó a creer en las fábulas como la evolución, que el infierno no existe, que el cielo es sólo una idea para los fanáticos, que la trinidad no existe, que Cristo no es Dios y tantas otras herejías más.

Es algo muy peligroso el apartarse de la verdad, porque es inevitable el caer en algún tipo de fábula. Timoteo debía tomar conciencia de este obstáculo, de modo que pueda cumplir a cabalidad con el encargo solemne de predicar la palabra de Dios. De modo que, hemos considerado la solemnidad del encargo, el contenido del encargo y el obstáculo del encargo.

Finalmente consideremos el cumplimiento del encargo. Pablo va a dar a Timoteo algunas recomendaciones importantes para cumplir con el encargo que le está haciendo. 2 Timoteo 4:5 dice: «Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio»

Se trata de cuatro mandatos que permitirán a Timoteo cumplir con el encargo que estaba recibiendo.

El primero, sé sobrio en todo. La idea detrás de este mandato es que Timoteo no se deje dominar por sus emociones para cumplir con el encargo. Las emociones son muy variables y difíciles de controlar. Es posible que a veces Timoteo se encuentre desanimado, sin deseo de cumplir con el encargo.

Otras veces es posible que Timoteo se encuentre atemorizado, con miedo de cumplir con el encargo. Otras veces es posible que Timoteo se encuentre enojado, quizá porque las cosas no estaban saliendo como él esperaba. Pablo está diciendo a Timoteo, no te dejes controlar por lo que sientes. Simplemente decide cumplir con lo que te estoy encargando, no importa si estás desanimado o temeroso o enojado. Es cuestión de la voluntad no de las emociones. Sé sobrio en todo.

El segundo mandamiento: Soporta las aflicciones. Timoteo debía saber que no sería fácil cumplir con el encargo. Las aflicciones siempre estarán presentes. Cualquiera que enseñe que cuando se sirve al Señor de corazón, no hay aflicciones, está desconociendo el hecho que las aflicciones son experiencia normal de los que sirven al Señor de corazón. Timoteo no debía pensar que Dios le había abandonado y que por eso estaba experimentando aflicción. Timoteo debía soportar la aflicción. Esto significa seguir adelante a pesar de la aflicción. Importante consejo para todo aquel que desea servir al Señor de corazón.

El tercer mandamiento: Haz obra de evangelista. Esto significa: Mira a los incrédulos y predícales el evangelio de Cristo, para que ellos también reciban a Cristo como Salvador. Independientemente de si Timoteo tenía o no el don de evangelismo, tenía que hacer la obra de evangelista. Los creyentes también, independiente de si tenemos o no el don de evangelismo debemos hacer la obra de evangelista, es decir, debemos anunciar el evangelio a todo incrédulo que se nos cruce en el camino.

El cuarto mandamiento: Cumple tu ministerio. El ministerio es el ambiente donde uno está sirviendo al Señor. Cumplir el ministerio tiene que ver con usar todos los dones y talentos para servir al Señor de la mejor manera.

En la medida que Timoteo esté tomando en cuenta estos mandamientos, estará siendo fiel al encargo que Pablo le ha entregado.

Finalizando ya, Dios le ha dado a Usted también un encargo. Quizá no es idéntico al que recibió Timoteo de Pablo, pero de todas maneras es algo que Dios espera que Usted cumpla.

La pregunta es: ¿Está Usted siendo fiel al encargo que Dios le ha dado? No olvide jamás los mandamientos que Pablo dio a Timoteo para que cumpla el encargo: Sé sobrio en todo. Soporta las aflicciones. Haz obra de evangelista. Cumple tu ministerio. Que por la gracia de Dios pueda cumplir con el encargo que Dios le ha dado.

 

La palabra de Dios es un legado espiritual

En la soberanía de Dios, es posible que se incluya el martirio de sus siervos