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Establezca un Tiempo Devocional

Saludos cordiales. Qué gozo es compartir este tiempo con Ud. amigo, amiga oyente. Bienvenidos al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando lo que debería hacer una persona una vez que ha obtenido la salvación en Cristo. Para ello, hemos escogido como guía de estudio el librito titulado 10 Primeros Pasos para el Nuevo Creyente, escrito por el Dr. Woodrow Kroll, director General de Back to the Bible Internacional. Ya hemos considerado los dos primeros pasos. Asegúrese de su salvación y Dígaselo a alguien. En el estudio bíblico de hoy, David Logacho nos hablará del tercer paso, Establezca un Tiempo Devocional.

El tercer paso para el nuevo creyente es establecer un tiempo devocional. El tiempo devocional se refiere a un periodo de tiempo durante el día en el cual nos encontramos a solas con Dios a través de su palabra y la oración. Un niño recién nacido necesita de alimento para poder crecer. Lo mismo acontece en el plano espiritual. El nuevo creyente es como un bebé espiritualmente hablando, que necesita de alimento espiritual para poder crecer. 1ª Pedro 2:2 dice: «desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación» Esa leche espiritual no adulterada es la palabra de Dios. En el ajetreo y la prisa de la vida moderna se nos hace muy fácil vivir nuestras vidas sin mayor relación con el Dios que nos ha salvado y eso se traduce en el poco o ningún interés que manifestamos hacia la palabra de Dios. No es difícil encontrarnos con creyentes de años que ni siquiera saben donde quedan algunos libros de la Biblia. Eso es un síntoma de que esos creyentes jamás han hallado su alimento espiritual en la Biblia. La Biblia es la revelación de la mente de Dios para Ud. amigo oyente. Allí Ud. encontrará lo que Dios quiere que Ud. sepa y haga. Qué sabio que es Dios. Nos ha dado el Verbo encarnado que es Cristo Jesús, para ser salvados, y además nos ha dado el Verbo escrito que es la palabra de Dios, para guiarnos. Qué triste es que muchos creyentes tienen sus Biblias solamente para sacarlas a pasear cada vez que van al templo. Para la mayoría de las personas, la Biblia es un libro anticuado, bueno para sus abuelos pero no para ellas. Con razón que alguien ha dicho que si todo el mundo sacudiera simultáneamente el polvo de las Biblias que nunca leen, nos moriríamos todos asfixiados en una tormenta de polvo. Por supuesto que algunas secciones de la Biblia son difíciles de entender y algunas secciones no son tan emocionantes como otras. Pero aún así, debemos aprender a apreciar la Biblia y alimentamos de ella de una forma sistemática y periódica. Se dice que entender la Biblia es como comer un pollo. ¿Qué es lo que hace cuando le sirven una buena presa de pollo en su plato? Muy probablemente se las ingeniará para separar la carne de los huesos, comerá la carne con deleite y luego, asumiendo que está con personas de confianza, a lo mejor tomará con sus manos el hueso y le extraerá toda la carne posible. Dicen que algunas personas hallan mayor deleite en chupar los huesos que en comer la carne. Bueno, una actitud parecida deberíamos tener cuando nos acercamos a la Biblia, el alimento espiritual sin igual. Ciertamente que contiene la carne de pasajes fáciles de entender y entretenidos para leer. Pasajes así, deberíamos digerirlos con avidez, pero también tiene uno que otro hueso que demanda más atención para aprovechar su contenido. En casos así, deberíamos volver a ellos, para chuparlos con calma y extraer todo el delicioso alimento posible. Ningún ser humano en sus cabales, arrojaría al tacho de basura un pollo al horno porque tiene huesos. Igualmente, ningún ser humano en sus cabales debería poner la Biblia a un lado, diciendo que es un libro aburrido, porque tiene pasajes que son difíciles de entender. No existe manera de crecer espiritualmente sin alimentarse personalmente de la palabra de Dios. Cuando digo personalmente, estoy refiriéndome al tiempo devocional, al tiempo a solas con Dios por medio de la palabra de Dios y la oración. Algunos creyentes piensan que se pueden alimentar espiritualmente con tan solo escuchar buenos mensajes, o sintonizar buenos programas cristianos de radio o leer buenos libros cristianos. Sin lugar a dudas que se puede recibir alimento de esta forma, pero nada sustituye amigo oyente al sentarse a solas con la palabra de Dios y alimentarse por uno mismo. Algunas especies de aves alimentan a sus crías con una mezcla de alimento que ellas previamente lo han digerido a medias. Cuando la mamá ave llega a su nido, las crías le reciben con sus picos abiertos de par en par, entonces la mamá ave procede a regurgitar alimento que ella ha digerido antes y eso sirve de nutritivo alimento para sus crías. Algunos creyentes se las dan de esa especie de aves. Van al templo y abren sus bocas espirituales. El pastor entonces deposita el alimento espiritual que él ha digerido antes. Quizá eso sea necesario en una etapa muy temprana del desarrollo espiritual de un creyente, pero es necesario que ese creyente, en algún momento de su vida deje a un lado la comida espiritual masticada por otro y progrese hacia alimentarse él mismo de la palabra de Dios. Y con esto no estoy despreciando, ni desacreditando, ni minimizando el ministerio de predicar la palabra de Dios por diversos medios. Mi punto es que además de ello, que es muy beneficioso, necesitamos alimentamos por nosotros mismos de la palabra de Dios y eso es lo que se persigue con este tercer paso de discipulado: Establecer un tiempo devocional. Ahora veamos algunos aspectos prácticos de este hábito que debemos tener todos los creyentes, el tiempo devocional. Primero, ¿Cuando se debe tener este tiempo a solas con Dios? Esto es algo muy personal, amigo oyente. Es importante leer la Biblia tan a menudo como sea posible; pero es muy beneficioso tener un tiempo específico durante el día en el cual no se hace otra cosa sino estar a solas con Dios por medio de su palabra y la oración. Para muchos, entre los cuales se incluye el rey David y Jesús, el tiempo ideal para estar a solas con Dios es temprano a la mañana. Observe lo que dijo David en Salmo 63:1 «Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas» La madrugada era el tiempo ideal para que David busque estar a solas con Dios. La comunión con Dios a la madrugada, era para David como agua en medio de tierra seca y árida. Algo similar tenemos en Salmo 119:147 donde dice: «Me anticipé al alba, y clamé; Esperé en tu palabra» Note que David se levantaba de madrugada y clamaba a solas a Dios. Era su forma de esperar o confiar en la palabra de Dios. Hermoso ejemplo para seguir, amigo oyente. Parece que temprano en la mañana la mente está más despierta para entender la palabra de Dios. Es innegable también, que temprano a la mañana, son menores las posibilidades de interrupciones ya sea de miembros de la familia o llamadas telefónicas o visitas de personas, etc. El Señor Jesús también acostumbraba separar un tiempo temprano a la mañana para estar a solas con su Padre celestial. Marcos 1:35 nos da una reseña de ello. Dice así: «Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba» Si Ud. lee el evangelio de Marcos, es como mirar un panal de abejas, por la actividad incesante que realiza el Señor Jesús. Justo antes de que Marcos nos hable de la costumbre de Jesús de levantarse temprano a la mañana para estar a solas con su Padre, encontramos que Jesús estaba sanando a muchos enfermos de diversas enfermedades, echando fuera demonios, reprendiendo a los demonios, etc. A lo mejor, por estar tan ocupado, quizá hubiéramos pensado que dormía hasta muy tarde. Pero no hay tal. A pesar de su incansable actividad, Jesús se levantaba aún siendo oscuro, buscaba un lugar desierto, alejado del mundanal ruido y allí tenía su tiempo devocional en el cual se encontraba a solas con su Padre. Si el Hijo de Dios lo hacía, cuánto más nosotros, amigo oyente. Muchos han seguido estos ejemplos de David y Jesús y han separado un tiempo temprano a la mañana para tener su tiempo devocional. Si Ud. no tiene un tiempo específico para estar a solas con Dios, considere el ejemplo de David y Jesús. Si Ud. es una de esas personas que tienen que levantarle con grúa de la cama cada mañana, a lo mejor le convendrá un tiempo a medio día o antes de que caiga la noche. Tenga mucho cuidado sin embargo de permanecer muy alerta durante su tiempo devocional. Uno de los peligros de tenerlo durante la noche es que por el cansancio del trajín del día, los párpados pesan una tonelada y se toma imposible mantenemos despiertos. En nuestro próximo estudio bíblico hablaremos de cómo tener el tiempo devocional. Esperamos por tanto su sintonía.

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Lo que resta del tercer paso para el nuevo creyente