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Enseñar a la congregación la perspectiva divina sobre la riqueza material

Es un gozo saludarle amable oyente y darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la primera Epístola de Pablo a Timoteo, en la serie titulada: Claves para ser un buen ministro de Jesucristo. En esta oportunidad vamos a considerar que un buen ministro de Jesucristo debe enseñar a la congregación la perspectiva divina sobre la riqueza material.

Qué bueno que tenemos la palabra de Dios como una luz que alumbra nuestro caminar en este mundo. ¿La ha leído el día de hoy? ¿Ha meditado en ella? ¿La ha estudiado? Pero sobre todo, ¿La ha obedecido? La palabra de Dios puede hacer una gran diferencia en su vida. Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en 1 Timoteo 6:6-11. Se dice que los cuatro peores enemigos de los ministros de Jesucristo son: la cama, la fama, la dama y la lana. ¿Ha escuchado esto alguna vez? La cama se refiere a la ociosidad. Algunos viven para descansar en lugar de descansar para vivir. La fama se refiere a la codicia por el prestigio, la popularidad. La dama se refiere a la inmoralidad en el área sexual y por último, la lana, se refiere al dinero. En algunos países de América Latina dicen: Estoy sin lana, para indicar que no tienen dinero. Bueno, en otra ocasión hablaremos de la cama, la fama y la dama, pero en esta ocasión nos vamos a referir a la lana, al dinero y a los bienes materiales en general. Lo que primero notamos es lo que más importa a los ojos de Dios. 1 Timoteo 6:6 dice: Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;
En el versículo anterior Pablo habló acerca de la vergonzosa práctica de los falsos maestros de tomar la piedad como fuente de ganancia. Lo que verdaderamente importa a los falsos maestros es cuánto tienen, en términos de dinero o bienes materiales, no importa si lo obtienen manipulando y extorsionando a la congregación. Pablo dice: No. Esto no debe ser así, porque lo que todos los creyentes deberíamos buscar sobre todas las cosas es la piedad acompañada de contentamiento. Esto es la gran ganancia. Lo otro puede ser ganancia a los ojos de los hombres, pero no a los ojos de Dios. La piedad acompañada de contentamiento se refiere a un estilo de vida que agrada a Dios y que produce un profundo sentir de satisfacción a la persona. Según la Biblia anotada de MacArthur, la palabra contentamiento es la traducción de una palabra griega que significa suficiencia en uno mismo y fue empleada por los filósofos estoicos para describir a una persona que no se inmutaba por las circunstancias externas. Los creyentes deben ser personas satisfechas con la manera como Dios los trata. En segundo lugar notamos la vanidad de la ganancia material. 1 Timoteo 6:7 dice: porque nada hemos traído a este mundo,  y sin duda nada podremos sacar.
La ganancia material es efímera, o nos deja mientras estamos vivos o la dejamos cuando muramos. Eclesiastés 5:15 dice: Como salió del vientre de su madre,  desnudo,  así vuelve,  yéndose tal como vino;  y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.
Note lo que dijo el Salmista en Salmo 49:16-17 No temas cuando se enriquece alguno, 
 Cuando aumenta la gloria de su casa;
Psa 49:17  Porque cuando muera no llevará nada, 
 Ni descenderá tras él su gloria.
Cuando murió el rey Egipcio Tutankamón, fue sepultado juntamente con sus más valiosos tesoros para que los lleve con él al más allá. Pero cuando el arqueólogo Howard Carter descubrió la tumba de este rey en 1922, todos los tesoros con los que fue sepultado estaban todavía allí y en la actualidad están en exposición en el museo de El Cairo. No pudo llevarlos consigo. No tiene sentido gastar la vida para acumular ganancia material que no nos va a acompañar para siempre. En tercer lugar, notamos lo que Pablo recomienda en cuanto a la actitud hacia la ganancia material. 1 Timoteo 6:8 dice: Así que,  teniendo sustento y abrigo,  estemos contentos con esto.
Por lo esquivo, efímero y vano de las ganancias materiales, los creyentes no debemos afanarnos o preocuparnos por ello. Todo lo contrario, teniendo sustento y abrigo, debemos estar contentos con esto. Sustento y abrigo comprende lo que sería las necesidades básicas de todo ser humano, las cuales Dios se compromete a proveer con diligencia. Mateo 6:31-33 dice: No os afanéis,  pues,  diciendo:  ¿Qué comeremos,  o qué beberemos,  o qué vestiremos?
Mat 6:32  Porque los gentiles buscan todas estas cosas;  pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.
Mat 6:33  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia,  y todas estas cosas os serán añadidas.
El creyente debe tener una actitud de contentamiento al ver que Dios se ocupa de proveer para sus necesidades básicas de la vida. Esto no significa que los creyentes no debemos ser emprendedores y creativos para alcanzar mayores y mejores cosas para la gloria de Dios. El texto no dice: Así que teniendo sustento y abrigo, estemos conformes con esto. Una cosa es estar contento y otra muy diferente estar conforme. Los creyentes debemos estar contentos con cualquier cosa que Dios en su gracia nos dé, pero no debemos estar conformes con eso, y por tanto debemos ser diligentes en total dependencia del Señor para alcanzar mejores cosas de modo que Dios sea glorificado en nuestra vida. Jabes, el hombre ilustre de 1 Crónicas 4, estaba contento con lo que tenía, pero no estaba conforme y por eso hizo la oración que aparece en el versículo 10 donde dice: E invocó Jabes al Dios de Israel,  diciendo:  ¡Oh,  si me dieras bendición,  y ensancharas mi territorio,  y si tu mano estuviera conmigo,  y me libraras de mal,  para que no me dañe!
Dios contestó esta oración de Jabes. Al final de este versículo dice: Y le otorgó Dios lo que pidió.
Contentos con lo que tenemos, pero dispuestos a alcanzar más para la gloria de Dios. En cuarto lugar notamos el peligro de la codicia por la ganancia material. 1 Timoteo 6:9-10 dice: Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo,  y en muchas codicias necias y dañosas,  que hunden a los hombres en destrucción y perdición;
1Ti 6:10  porque raíz de todos los males es el amor al dinero,  el cual codiciando algunos,  se extraviaron de la fe,  y fueron traspasados de muchos dolores.
Quien tiene codicia por las ganancias materiales, u obsesión por enriquecerse de cualquier manera, cae en tentación y lazo. Tentación, porque esto es algo que apela fuertemente a la naturaleza pecaminosa del creyente. Qué bien se siente con sólo pensar ser inmensamente rico. Pero en el fondo es un lazo o una trampa, porque cuando alguien cede a la tentación queda atrapado en una prisión que es difícil liberarse. Dentro de esta prisión abundan las codicias necias y dañosas. Quien tiene una pasión mórbida por enriquecerse entra a un círculo vicioso en el cual cada vez se va hundiendo más en destrucción y perdición. Conocí a una familia de creyentes, quienes sin ser pobres, tampoco eran demasiadamente ricos aunque poseían su propia vivienda. A una de las hijas se le ocurrió iniciar un negocio pero para eso necesitaba una buena suma de dinero. Como no tenía, convenció a sus padres a hipotecar la casa de la familia para obtener un préstamo bancario. Sin buscar la dirección de Dios, los padres accedieron. El negocio arrancó bien pero las condiciones del mercado de los productos que fabricaba la empresa cambió drásticamente y el negocio comenzó a generar pérdidas. En cuestión de poco tiempo les fue imposible hacer los pagos al banco y como resultado, el banco terminó embargando la casa. Perdieron la casa y lo que es peor terminaron con peleas en la familia. Las codicias necias y dañosas hunden a los hombres en destrucción y perdición. Cuanta razón tiene la Biblia al afirmar que raíz de todos los males es el amor al dinero. No el dinero en sí mismo, sino el amor al dinero. Cuando alguien opta por andar por este camino, termina extraviándose de la fe. Esto significa que se aparta de todos los principios que Dios comunica en su palabra. En estas condiciones se hace difícil saber si se trata de un genuino creyente o de un falso creyente. Como si esto no fuera suficiente, el resultado final es que termina traspasado de muchos dolores, una frase muy descriptiva de lo funesto de codiciar ganancias materiales. Finalmente, en quinto lugar notamos la aplicación que hace Pablo en cuanto a las ganancias materiales. 1 Timoteo 6:11 dice: Mas tú,  oh hombre de Dios,  huye de estas cosas,  y sigue la justicia,  la piedad,  la fe,  el amor,  la paciencia,  la mansedumbre.
¡Qué hermoso! Timoteo era el hombre de Dios, para Pablo. Era el hombre que Dios había levantado para ese lugar y en ese tiempo. El hombre de Dios. Viendo los peligros de embarcarse en la loca carrera por la ganancia material, Timoteo debía huir de eso y en lugar de ello debía acercarse a la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre, cosas que caracterizan a alguien que está controlado por el Espíritu Santo. Como buen ministro de Jesucristo, Timoteo tenía que aplicar a su vida y enseñar a otros a adoptar el punto de vista divino sobre los bienes materiales.

LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro, que se mantiene gracias a las oraciones y ofrendas de muchos hermanos alrededor del mundo, si Dios ha puesto en su corazón el deseo de apoyarnos, contáctese con nosotros para indicarle la forma de hacerlo y… antes de finalizar el programa de hoy quiero invitarle a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA ¿Cuál es la importancia que tiene el creer que Cristo nació o no de una virgen? Nuestra dirección es: labibliadice.org en donde puede escuchar nuevamente el programa de hoy, le repito nuestra dirección: labibliadice.org. Bendiciones y le esperamos en nuestra próxima edición.

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