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Un peligro que se cierne sobre toda iglesia local

Damos gracias a Dios por la oportunidad de compartir este tiempo junto a usted. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy en el libro de 1 Corintios. Esta serie de estudios bíblicos lleva por título: Un mensaje oportuno para una iglesia en crisis. En esta ocasión, David Logacho nos hablará de un peligro que se cierne sobre toda iglesia local y que amenaza su pureza y santidad.

La iglesia local en Corinto fue descrita como un edificio de Dios. Por la sola gracia de Dios, el apóstol Pablo fue comisionado para poner el fundamento de este edificio. El fundamento es Cristo Jesús. Sobre él descansa firmemente este edificio. Sobre este fundamento puesto por Pablo, sobre edificaron otros, como Apolos, Pedro y algunos más. La recomendación de Pablo fue que cada obrero debe mirar bien como sobre edifica.

Si lo que hace es por amor a Cristo Jesús y para su gloria, entonces esta obra es comparada con el oro, con la plata, con las piedras preciosas. Pero si lo que hace es para agradarse a sí mismo, o para agradar a los hombres, entonces esta obra es comparada con la madera, con el heno y con la hojarasca.

Pablo dice también que está por llegar un día cuando estas obras serán sometidas a la prueba de fuego de la inescrutable mirada de Cristo Jesús. Solamente las obras comparables al oro, la plata y las piedras preciosas pasarán esta prueba del fuego, y quien las hizo recibirá recompensa.

Las otras obras, comparables a la madera, el heno, la hojarasca, serán quemadas y quien las hizo no recibirá ninguna recompensa por ellas.

Pero además de todo esto, sobre la iglesia local en Corinto se cernía un peligro muy real. Era el peligro de falsos maestros quienes se introducían encubiertamente en la iglesia local para hacer daño.

Estos son los lobos rapaces de quienes habló Pablo a los ancianos de la iglesia en Efeso. Pablo va a tener en mente a este tipo de personas, los falsos maestros, en el estudio bíblico de hoy.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en 1 Corintios 3:16-23. Lo primero que tenemos es una aseveración contundente. 1 Corintios 3:16 dice: «¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?»

Este versículo está hablando del conjunto de creyentes que se reunían en el nombre de Cristo en la ciudad de Corinto. Ellos, en conjunto, son el templo de Dios y la morada del Espíritu de Dios. Este texto no está hablando del creyente en particular. Más adelante en este mismo libro del Nuevo Testamento, Pablo se referirá a cada uno de los creyentes para decir que también ellos son el templo del Dios y la morada del Espíritu Santo, pero en este texto, se refiere al conjunto de creyentes en Corinto.

Saber que la iglesia local en Corinto es el templo de Dios y la morada del Espíritu Santo, debía motivar a los creyentes corintios a tener un profundo respeto hacia ella, e inclusive a un temor reverencial, cuidando con contaminarla de alguna manera. Cuidado amable oyente con ser irrespetuosos con la iglesia local. No olvide que es templo de Dios y morada del Espíritu Santo.

Siendo así, entonces, Pablo va a hacer una advertencia pertinente. 1 Corintios 3:17-20 dice: «Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es. Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.»

Esta es una advertencia pertinente para todos los falsos maestros que se atreven a contaminar a la iglesia local que es el templo de Dios y la morada del Espíritu Santo. Pablo utiliza un lenguaje en extremo severo. Prácticamente está condenando a destrucción a todos los falsos maestros que con sus falsas enseñanzas están destruyendo la iglesia local.

No olvide que estos falsos maestros no son creyentes, sino incrédulos que se han introducido encubiertamente en la iglesia local, así como los espías se infiltran en las filas enemigas para hacer daño desde adentro. Parece que fueran genuinos creyentes, tienen el vocabulario de los genuinos creyentes, hacen las cosas que suelen hacer los genuinos creyentes, pero en realidad no son genuinos creyentes.

En algún momento se quitarán ese manto de falsa piedad y se mostrarán tal cual como son en la realidad y cuando eso suceda arrastrarán a algunos genuinos creyentes a alguna falsa doctrina.

Hace poco oí del caso de un hombre que por un buen tiempo actuó como un verdadero creyente en determinada iglesia local, pero en un momento dado, a espaldas de los líderes de la iglesia local, comenzó a enseñar a algunos creyentes cosas tan raras como que Satanás no existe y que cuando la Biblia habla de Satanás, se está refiriendo a la maldad que existe en el mundo. Muy pronto convenció de esta falsa doctrina a algunos verdaderos creyentes y logró sacarlos de la iglesia local.

Pablo dice que Dios en persona se encargará de destruir a los falsos maestros como este. Ay de aquel que se atreva a causar daño a la iglesia local. Pablo dice que la iglesia local, la cual es el templo de Dios es santa, por tanto debe ser tratada como tal.

Ahora bien, los falsos maestros, normalmente se dan de sabios, de superdotados, de tener la mente abierta para conocer cosas que los demás no pueden conocer. Pablo les dice: Nadie se engañe a sí mismo. El engaño está en pensar que la sabiduría de este siglo, o de este mundo, es suficiente para poder conocer a Dios. Pablo ya fue claro al indicar que es imposible que se pueda conocer a Dios mediante la sabiduría de este mundo. 1 Corintios 1:21 dice: «Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.»

Lo que hace falta entonces es que los que se dan de sabios, con la sabiduría de este mundo, renuncien a esa sabiduría de este mundo, y solamente así llegarán a tener la sabiduría divina indispensable para poder conocer a Dios.

Pablo confirma lo dicho cuando afirma que la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios. Esto significa que el razonamiento más profundo y sofisticado de este mundo no alcanza ni de lejos para conocer a Dios. Es como si un niño recién nacido tratara de comprender la teoría de la relatividad de Eisten. Es imposible.

Dios lo ha dicho con mucha claridad que Él prende a los sabios en la astucia de ellos. Esto significa que el máximo exponente de la sabiduría de este mundo es como un necio cuando intenta ponerse en el plano de Dios para comprender la sabiduría de Dios.

La Biblia dice que el Señor conoce los pensamientos de los más connotados representantes de la sabiduría de este mundo y ha dado su veredicto. Esos pensamientos son vanos.

Por último, Pablo hace una aplicación consecuente. Es una aplicación relativa a lo absurdo de polarizarse alrededor de los hombres exaltándolos como si fueran ídolos. 1 Corintios 3:21-23 dice: «Así que, ninguno se gloríe en los hombres, porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.»

Esto que Pablo está diciendo es hermoso. Algunos creyentes en la iglesia de Corinto estaban diciendo: Yo soy de Pablo, otros estaban diciendo: Yo soy de Apolos, otros estaban diciendo: Yo soy de Cefas e inclusive otros estaban diciendo: Yo soy de Cristo, y entre ellos se estaban peleando.

Sí, inclusive los que decían que eran de Cristo y a lo mejor eran los que más fuerte atacaban. Pablo dice a estos creyentes: ¿Por qué dicen que ustedes pertenecen a ellos? ¿Acaso no se dan cuenta más bien que ellos pertenecen a ustedes?

Luego Pablo hace una especie de inventario de lo que era propiedad de los creyentes. Ellos eran dueños de Pablo, el gran perito arquitecto que puso el fundamento de la iglesia en Corinto. Ellos eran dueños de Apolos, el maestro elocuente que se distinguía por su oratoria. Ellos eran dueños de Cefas, el renombrado apóstol de Cristo. Ellos eran dueños del mundo. Claro que por ahora el mundo está bajo el maligno, pero está cercano el día cuando los creyentes ejercerán dominio absoluto sobre los asuntos de este mundo.

Ellos eran dueños de la vida. No se refiere a la vida física en este mundo, sino a algo más importante que eso a la vida eterna que era de su propiedad por haber recibido a Cristo como su Salvador.

Ellos eran dueños de la muerte, en el sentido que la muerte ya no tenía poder sobre ellos para arrojarlos al infierno de fuego. La muerte para ellos era como un siervo fiel que les conducía a las moradas eternas en la gloria junto a Dios.

Ellos eran dueños de lo presente y de lo por venir. No hay nada ni en el presente ni en lo por venir que pueda impedir lo que Dios ha prometido para el creyente. Por todo este legado maravilloso, ustedes creyentes corintios, deben sentirse que pertenecen a Cristo únicamente. No debe haber partidismo dentro de ustedes como iglesia local. Todos pertenecemos a Cristo y Cristo a Dios. Eso debería ser la estocada final que acaba con todas las divisiones en la iglesia de Cristo.

Que con la ayuda del Señor, reconozcamos que la iglesia de Cristo es el templo de Dios y la morada del Espíritu Santo y por lo tanto merece el respeto debido a su dignidad. Que Dios nos ayude también a evitar causar más divisiones que las que lamentablemente ya existen en la iglesia de Cristo.

Antes de despedirnos queremos agradecerle por su sintonía y además le invitamos a visitar nuestra página en Internet y nos haga llegar sus comentarios acerca del programa y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA Mateo 6:19 dice que no debemos hacernos tesoros en la tierra, pero Proverbios 21:20 dice que en la casa del sabio hay tesoro precioso. ¿Cómo entender este asunto? Nuestra dirección en la Internet es: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga ricamente.

Importancia de servir al Señor con una motivación correcta

Cristo Jesús, el único objeto de la devoción de los creyentes en la iglesia local