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Pablo va a exhortar a los corintios a hacer las cosas decentemente y con orden

Es grato saludarle amable oyente. Bienvenida, bienvenido al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando el libro de primera a Corintios en la serie que lleva por título: Un mensaje oportuno para una iglesia en crisis. Uno de los muchos problemas que había en la iglesia de Corinto era el desorden en todo sentido. Pablo va a exhortar a los corintios a hacer las cosas decentemente y con orden. Sobre esto nos hablará David Logacho en instantes más.

Algo indispensable en la vida, y que sin embargo muchas veces no lo apreciamos mucho son las reglas, reglamentos, normas, leyes, etc. Imagine lo que sería una sociedad sin estas cosas. Pues la iglesia local también necesita de esto, especialmente en lo que tiene que ver con el uso de los dones espirituales. Después de haber hablado sobre el propósito del don de lenguas, Pablo va a enunciar algunas reglas para el correcto uso de los dones espirituales, poniendo especial énfasis en el don de lenguas y en el don de profecía. Abramos nuestras Biblias en 1 Corintios 14:26-40. En primer lugar encontramos la regla para el uso de los dones en general. 1 Corintios 14:26 dice: «¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación» La pregunta con la cual comienza este versículo, es una manera de llamar a la reflexión en el sentido de poner en práctica todo lo que Pablo ha dicho. Otras versiones del Nuevo Testamento, lo traducen de esta manera: ¿Qué concluimos, hermanos? Aquí viene entonces la conclusión: Cuando la iglesia local esté reunida, y algún hermano participa leyendo o recitando o cantando un salmo y otro hermano participa con doctrina, o haciendo uso de su don de enseñanza, y algún otro hermano participa usando el don de lenguas, y otro hermano participa entregando alguna verdad recientemente revelada por Dios, y otro hermano participa interpretando lo que otro hermano ha dicho en lenguas, todo esto se debe hacer para edificación. ¿Qué significa esto? Pues que todo lo que se hace en la iglesia local debe estar orientado a buscar el crecimiento espiritual de la iglesia. Los dones espirituales no son para que el que los usa sea admirado en la iglesia, sino para que la iglesia crezca espiritualmente. En segundo lugar, Pablo presenta las reglas para el uso del don de lenguas. 1 Corintios 14:27-28 dice: «Si alguno habla en lengua extraña, sea esto por dos, o a lo más tres, y por turno; y uno interprete. Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios.» Además de que el uso del don de lenguas debe ser para edificación de la iglesia, Pablo da tres reglas sencillas para el uso del don de lenguas. Primero, sea esto por dos o a lo más tres. El máximo número de personas que podían hacer uso del don de lenguas por reunión era tres. No más de tres. Segundo, los que hacen uso del don de lenguas deben hacerlo por turno. Esto significa de uno en uno, no todos a la vez. Tercero, antes de que un creyente haga uso del don de lenguas, debe cerciorarse de que en la reunión haya alguien que tenga el don de interpretación de lenguas. Esto es necesario para que la iglesia pueda entender lo que está diciendo el que está hablando en lenguas. Sólo así habrá edificación para la iglesia. Pero ¿qué pasaba si no había en la reunión de la iglesia alguien con el don de interpretación de lenguas? Pablo dice: Y si no hay intérprete, calle en la iglesia. En estas condiciones, quien iba a hablar en lenguas debe hablar para sí mismo y para Dios. ¿Qué significa esto? Sencillamente significa que no pronuncie ninguna palabra. Que se limite a orar a Dios en su mente, sin pronunciar palabras. En tercer lugar tenemos el reglamento para los que tienen el don de profecía. 1 Corintios 14 del 29 hasta la primera parte del versículo 33 dice: «Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero. Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados. Y los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas, pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz.» Los que tenían el don de lenguas podían hacer uso de su don de uno en uno, sea esto por dos, o a lo más tres. Este modelo se aplica también, a los que tenían el don de profecía. En cada reunión podían hacer uso del don de profecía de uno en uno, un máximo de tres. En este caso, el resto de creyentes que tenían el don de profecía debían estar atentos a lo que estaba profetizando el que estaba en uso de la palabra, para juzgar. Juzgar en este caso significa discernir. Como a estas alturas del Cristianismo, todavía no estaba completo el Nuevo Testamento, era imperativo que los profetas disciernan las profecías para determinar si eran legítimas y descartar todo lo ilegítimo. Por eso dice Pablo que los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz. Si Dios por medio de su Espíritu estaba revelando algo a algún profeta, el mismo Espíritu obraba en los otros profetas para confirmar lo que ese profeta estaba diciendo. Dios jamás va a dar mensajes contradictorios a los profetas. Si un profeta estaba hablando, y algo era revelado a otro profeta que estaba sentado juzgando, este último podía tomar la palabra y continuar profetizando, mientras que el que anteriormente estaba en uso de la palabra debía callarse inmediatamente. De esta manera se garantizaba que todos los profetas profeticen uno por uno, de modo que todos aprendan y todos sean exhortados. Esta fue la manera como se reguló el uso del don de profecía en la iglesia en Corinto. En cuarto lugar, tenemos las reglas para las mujeres en cuanto al don de lenguas y el don de profecía. 1 Corintios 14 desde la última parte del versículo 33 hasta el versículo 35 dice: «Como en todas las iglesias de los santos, vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación.» De lo que dice este pasaje bíblico, es muy obvio que la costumbre en las iglesias locales del primer siglo era que las mujeres no tenían una participación pública en las reuniones de la congregación. Esto no tiene nada que ver con inferioridad por parte de la mujer en relación con el hombre o algo por el estilo. Simplemente obedece al principio de autoridad y sumisión que Dios ha establecido para la iglesia local. Si algo como esto estuviera solamente aquí en la primera epístola a los Corintios existiera motivo para pensar que esto se aplica sólo a la iglesia de Corinto. El asunto es que este mismo principio aparece en una de las epístolas pastorales, haciendo de esta manera que este principio sea de aplicación universal a las iglesias locales.1 Timoteo 2:11-12 dice: «La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.» Acorde con esta costumbre, las mujeres no debían hablar en lenguas ni profetizar en las reuniones de la congregación. Su posición es de sujeción al varón, lo cual se confirma en la ley, es decir en el hecho que el varón fue creado como representante de Dios en la creación y la mujer fue creada como ayuda idónea del varón. Parece que en la iglesia de Corinto las mujeres estaban creando desorden en las reuniones de la congregación al hacer preguntas en público y por eso Pablo exhorta a las mujeres a que si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos. Para Pablo era indecoroso que la mujer hable en la congregación. El adjetivo griego que se ha traducido como indecoroso puede también traducirse como vergonzoso o deshonesto. Pablo consideraba como algo vergonzoso o deshonesto que una mujer hable en público en las reuniones de la congregación. Finalmente, en quinto lugar, tenemos las reglas para la iglesia en general en cuanto al uso del don de lenguas y el don de profecía. 1 Corintios 14:36-40 dice: «¿Acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado? Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. Mas el que ignora, ignore. Así que, hermanos procurad profetizar, y no impidáis el hablar en lenguas; pero hágase todo decentemente y con orden.» Es muy probable que Pablo estaba consciente de que lo que acaba de decir, en especial con respecto al ministerio de la mujer en la iglesia local, iba a ser motivo de controversia. Por eso, echa mano de la ironía para decir: ¿Acaso la palabra de Dios procedió de ustedes? ¿O son ustedes los únicos que la han recibido? Por supuesto que no. Entonces, si hay algún profeta o espiritual entre los creyentes corintios, no tendrá problema en reconocer que lo que Pablo acaba de decir es un mandato del Señor. Por siglos, Pablo ha sido acusado de ser contrario a las mujeres y que su enseñanza refleja su rechazo personal a las mujeres, pero esto último que acaba de decir Pablo, cuando afirma que lo que ha dicho es mandato del Señor echa por tierra las acusaciones en contra de Pablo. Lo que Pablo ha dicho no es la idea de Pablo sino el mandato del Señor. De todos modos habrá algunos que no quieran saber nada de lo que Pablo ha enseñado. En ese caso, Pablo dice: El que ignora, ignore. En otras palabras, el que voluntariamente decide ignorar lo que Pablo ha enseñado, no le queda otro recurso que seguir viviendo en la ignorancia. Cerrando este tema, Pablo exhorta a los corintios a aprovechar todo lo que se pueda de los creyentes que han recibido el don de profecía y a no impedir el hablar en lenguas. Ambos dones espirituales estaban presentes en esa época en la iglesia en Corinto, pero su uso debía seguir las reglas establecidas por Pablo. Dios espera que en toda iglesia local se hagan las cosas decentemente y con orden. Los dones espirituales, amable oyente, son una bendición para la iglesia, pero si no se los usa conforme a los principios establecidos por Dios en su palabra, jamás van a ser de edificación para la iglesia.

Antes de despedirnos queremos agradecerle por su sintonía y además le invitamos a visitar nuestra página en Internet y nos haga llegar sus comentarios acerca del programa y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA Hebreos 6:18 dice que es imposible que Dios mienta, pero Mateo 19:26 dice que para Dios todo es posible. ¿Cómo se puede armonizar estas dos declaraciones? Nuestra dirección en la Internet es: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga ricamente.

Superioridad del don de profecía con relación al don de lenguas

La realidad ineludible de la resurrección de Cristo