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La resurrección de muertos

Reciba cordiales saludos de parte de La Biblia Dice… Sea bienvenida o bienvenido al estudio bíblico de hoy. Con la ayuda de Dios mediante su Santo Espíritu, vamos a continuar con el estudio de la primera epístola de Pablo a los Corintios. Estos estudios bíblicos son parte de la serie que lleva por título: Un mensaje oportuno para una iglesia en crisis. Luego de demostrar con absoluta precisión que Cristo resucitó de entre los muertos y que por tanto la resurrección de muertos es una realidad irrefutable, Pablo procede a entregar más detalles acerca de la resurrección de muertos. Sobre esto nos hablará David Logacho luego de esta pausa musical.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en 1 Corintios capítulo 15. Luego de dedicar los primeros 19 versículos del capítulo 15, a demostrar la realidad de la resurrección de Cristo, el apóstol Pablo procede a entregar más detalles acerca de la resurrección de muertos en general. En primer lugar, Pablo hace una declaración contundente. 1 Corintios 15:20 dice: «Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.» El versículo anterior al que acabamos de leer, terminó con una nota un tanto triste, cuando Pablo dijo: Si la esperanza que tenemos en Cristo fuera sólo para esta vida, los creyentes seríamos los más desdichados de todos los mortales. Es natural entonces que el versículo que viene a continuación comience con la preposición «mas» la cual introduce un contraste. El versículo comienza con una nota alegre, pero, o mas, lo cierto es que Cristo ha resucitado de los muertos. Esto es como cuando se enciende una lámpara en una habitación a obscuras. Las tinieblas desaparecen. La resurrección de Cristo es el fundamento de nuestra esperanza para la eternidad. Ningún creyente debería tener la más mínima duda en cuanto a la resurrección de Cristo. La seguridad que Pablo tenía en cuanto a la resurrección de Cristo, le impulsa a decir: Primicias de los que durmieron es hecho. Cuando Pablo habla de primicias, está utilizando una palabra que primariamente significa la ofrenda de los primeros frutos. Todo israelita entendía muy bien esta figura. Ya habían pasado los días de plantar y cultivar, el tiempo de la cosecha estaba por comenzar. Entonces el israelita iba a su sementera y podía distinguir una gavilla que había madurado precozmente. Inmediatamente la arrancaba y la presentaba a Jehová en el templo o en el tabernáculo como primicia de los primeros frutos de la siega, o como la seña de la cosecha venidera. Luego de un tiempo, el israelita iba nuevamente a su sementera y el grano maduro estaba por doquier, pero el abundante grano que se cosechaba era semejante a la gavilla de la primicia de los primeros frutos de la siega. Tenía el mismo carácter. De igual manera, Cristo es las primicias de la resurrección, o como dice Pablo, las primicias de los que durmieron. Está por llegar el día cuando los que han recibido a Cristo como Salvador y han muerto saldrán de sus tumbas. Esa será la gloriosa cosecha. Todos serán semejantes a las primicias, semejantes a Cristo. Seremos como él, como nuestro bendito y glorioso Señor. Nosotros también habremos vencido la muerte para siempre y por toda la eternidad estaremos dando gloria a aquel que nos redimió. Qué maravilloso amable oyente. El hecho que Cristo resucitó de entre los muertos es garantía absoluta de que los creyentes muertos también saldrán algún día de sus tumbas con cuerpos semejantes en carácter al cuerpo resucitado de Cristo. Luego Pablo hace una analogía importante. 1 Corintios 15:21-22 dice: «Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.» Como consecuencia de la caída en pecado del primer hombre, Adán, su descendencia, es decir la humanidad entera tuvo que experimentar la terrible experiencia de la muerte. Romanos 5:12 lo pone en un lenguaje de fácil comprensión. Dice así: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron» Pues de la misma manera, fue necesario que se levante un hombre, libre de pecado, que tome el lugar del pecador, que muera en lugar del pecador y que resucite en lugar del pecador para que los pecadores que creen en él también resuciten de los muertos. Eso es lo que está diciendo Pablo cuando afirma: También por un hombre la resurrección de los muertos. Este hombre es Jesús, el Cristo. Jamás debemos olvidar que en Jesucristo se funden las dos naturalezas. Él es 100% humano y al mismo tiempo, 100% divino. Cristo murió y resucitó, de modo que todos los que confían en él como Salvador tienen garantizada la resurrección. A esto se refiere Pablo cuando dice: Pues así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos volverán a vivir. Esta es la gloriosa esperanza que me alienta a vivir en este mundo. ¿Tiene usted esta esperanza? La puede tener si recibe a Cristo como su Salvador. A continuación Pablo hace una aclaración necesaria. No sólo los creyentes resucitarán sino también los incrédulos, aunque no al mismo tiempo y no con el mismo propósito. Veámoslo. 1 Corintios 15:23-24 dice: «Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias; luego los que son de Cristo, en su venida. Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.» Cristo es el primero de los resucitados, como las primicias de la cosecha llamada resurrección. Como consecuencia de su resurrección, los que son de Cristo resucitarán y entrarán al estado eterno en tres etapas cuando Cristo venga por segunda vez. Primera etapa, los que han recibido a Cristo como Salvador, entre el nacimiento de la iglesia de Cristo en el día de Pentecostés, hasta el instante que ocurra el rapto o arrebatamiento. Los creyentes que hayan muerto hasta este momento saldrán de sus tumbas con cuerpos glorificados. Los creyentes que estén vivos este momento serán transformados en un abrir y cerrar de ojos y recibirán cuerpos glorificados y todos juntos serán arrebatados hasta las nubes en donde se encontrarán con Cristo y estarán con él para siempre. La segunda etapa está formada por aquellos que lleguen a ser creyentes y mueran durante la Tribulación, y por todos los creyentes del Antiguo Testamento. Con cuerpos resucitados, estos creyentes estarán para siempre con el Señor. La tercera etapa son los creyentes del milenio, quienes serán transformados al final del mismo. De modo que los únicos muertos que no resucitarán hasta que termina el milenio serán los incrédulos de todas las épocas de la humanidad. Una vez finalizado el milenio, estos muertos resucitarán con cuerpos indestructibles, con el único propósito de presentarse ante el gran trono blanco en donde escucharán el veredicto fatídico: Al lago de fuego. ¿Y qué pasará después de todo esto? Pues ponga atención a lo que dice 1 Corintios 15:24-28: «Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia. Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas. Ero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.» Cuando este texto habla del fin, se está refiriendo al momento cuando toda la creación esté sujeta a su Creador, el Rey, el Señor Jesucristo. El fin estará caracterizado por varios eventos importantes. Dice el texto que entonces Cristo entregará el reino al Dios y Padre. Cristo vendrá a la tierra al final de la tribulación, la tierra estará desolada, pero Cristo la restaurará durante el milenio y una vez restaurada la presentará a su Padre, Dios. Otro evento es que al final del milenio se habrá suprimido todo dominio, toda autoridad, toda potencia. Cristo será Amo y Señor de todo. Sobre la tierra no existirá absolutamente nada que desafíe el señorío de Cristo. Cristo entonces será el absoluto vencedor. Pablo dice: Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Cristo es descrito en términos de un victorioso conquistador sentado en su trono glorioso y todos sus enemigos están postrados a sus pies. Otro evento, es que el postrer enemigo que será destruido es la muerte. Al final del milenio Satanás, será arrojado al lago de fuego, al igual que la muerte y el Hades. Prueba de ello es que todos habrán resucitado para entonces, unos para vida eterna y otros para castigo eterno, pero nadie será retenido por la muerte en un sepulcro. La muerte habrá sido totalmente destruida. En este punto, Pablo hace una puntualización necesaria. Cuando dice que Cristo sujetó todas las cosas debajo de sus pies, se debe tener en mente, que esto no incluye a Dios el Padre, porque fue Dios el Padre quien decidió que todas las cosas sean sujetas a Cristo. Tan es así, que cuando todas las cosas estén sujetas a Cristo, entonces, el Hijo, Cristo mismo se pondrá en sujeción al Dios y Padre, de modo que Dios sea todo en todos. Este es el glorioso final que aguarda a Cristo y los que hemos sido redimidos por él. El primer paso ya fue dado por Cristo cuando resucitó de entre los muertos. El resto es solamente cuestión de tiempo.

LA BIBLIA DICE… es un ministerio sin fines de lucro, que se mantiene gracias a las oraciones y ofrendas de los hermanos que comprometidos con la gran comisión han decidido apoyarnos, si Usted desea tener parte en esto, contáctese con nosotros para indicarle la forma de hacerlo y… antes de finalizar el programa de hoy quiero invitarle a visitar nuestra página Web y conocer la respuesta a la PREGUNTA DEL DIA. En Hebreos 13:14 se dice que los creyentes esperan una ciudad por venir. Que seguramente es el cielo. Si es así, ¿Por qué entonces Mateo 5:5 dice que los mansos recibirán la tierra, no el cielo, por heredad? Nuestra dirección es: labibliadice.org Bendiciones y le esperamos en nuestro próximo programa.

Si Cristo no hubiera resucitado, el Cristianismo no tendría en absoluto razón de ser

Algunas implicaciones que resultarían del hecho que no existe resurrección de muertos