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Si Cristo no hubiera resucitado, el Cristianismo no tendría en absoluto razón de ser

Es motivo de gran gozo para La Biblia Dice… saludarle y darle la bienvenida al estudio bíblico de hoy. Estamos estudiando la primera epístola de Pablo a los Corintios, en la serie que lleva por título: Un mensaje oportuno para una iglesia en crisis. La resurrección de Cristo es un elemento fundamental del mensaje del evangelio. Si Cristo no hubiera resucitado, el Cristianismo no tendría en absoluto razón de ser. Sobre esto nos hablará David Logacho en el estudio bíblico de hoy.

Si tiene una Biblia a la mano, ábrala en 1 Corintios 15. En la primera parte de este capítulo, entre los versículos 1 a 11 Pablo demostró con testigos que Cristo resucitó de entre los muertos. Partiendo de este hecho Pablo hará un fuerte reproche y una firme reflexión. Vayamos a lo primero, el fuerte reproche. 1 Corintios 15:12-13 dice: «Pero si se predica de Cristo que resucitó de los muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos? Porque si no hay resurrección de muertos, tampoco Cristo resucitó» El mensaje del evangelio, que en esencia consiste en que Cristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado y que resucitó al tercer día, fue predicado por Pablo, por los apóstoles, y por tantas otras personas más. ¿Cómo es posible entonces que en la iglesia de Corinto haya algunos que estén negando la resurrección de muertos? La lógica de Pablo es muy directa y efectiva. En esencia está diciendo: Miren creyentes de la iglesia de Corinto, ustedes saben que muchos hemos estado predicando un mensaje que da por sentado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que hay entre ustedes algunos que están dudando que los muertos resucitan? Es decir que lo uno se cae o se levanta con lo otro. Si aceptamos que Cristo resucitó de entre los muertos, entonces los muertos resucitan. Si no aceptamos que Cristo resucitó de entre los muertos, entonces los muertos no resucitan. Era absolutamente contrario a la razón que algunos creyentes de la iglesia de Corinto estén aceptando que Cristo resucitó de entre los muertos y a la vez estén negando que los muertos resucitan. Esto es ilógico. El mundo griego en la época de Pablo estaba totalmente cerrado a la resurrección de muertos, y esta forma de pensar se estaba infiltrando en la iglesia de Corinto. Había ya algunos creyentes corintios que se estaban dejando convencer de esta filosofía mundana, y comenzaban a dudar de la resurrección de muertos. Pablo dice: No puede ser, porque al ser creyentes, ustedes tácitamente han admitido que Cristo resucitó de entre los muertos, entonces ¿de cuándo acá que ahora estén pensando que no hay resurrección de muertos? Inmediatamente después, Pablo invita a los creyentes corintios a hacer una firme reflexión. El asunto es que si no hubiera resurrección de muertos, entonces Cristo no hubiera resucitado, y en primer lugar, no habría razón para predicar el evangelio. La primera parte de 1 Corintios 15:14 dice: «Y si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación.» El adjetivo que se ha traducido como «vano» significa algo vacío. Si Cristo no hubiera salido triunfante de su tumba, entonces no tendríamos un evangelio para predicar a los que están perdidos. Si el cuerpo de Jesús estuviese todavía durmiendo en la tumba, entonces usted y yo no tendríamos esperanza ninguna, no habría salvación para nosotros. El hecho que Cristo se levantó de entre los muertos es la prueba de que su sacrificio en la cruz satisfizo todas las demandas de la justicia de Dios por el pecado y cumplió con todo lo que demanda la infinita santidad de Dios. Al levantar a Cristo de entre los muertos, Dios estaba testificando que su justicia y su santidad quedaron perfectamente satisfechas. Sin la resurrección de Cristo, la esencia misma del evangelio queda hecha pedazos y Pablo tiene toda la razón al afirmar que sería vana o vacía la predicación de un evangelio así. Si Cristo no hubiera resucitado, en segundo lugar, la fe en Cristo no serviría para nada. La segunda parte de 1 Corintios 15:14 dice: «vana es también vuestra fe.» Fíjese lo terrible que sería si Cristo no hubiera resucitado, no solamente la predicación del evangelio sería vana, sino que también sería vana la fe de todos los que creen en el evangelio. Hablando sobre esto último, note lo que dice 1 Corintios 15:17 «y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.» La única manera de saber que estamos libres de la condenación por nuestro pecado, libres del poder de nuestro pecado y libres, en lo futuro de la presencia misma del pecado, es porque aquel que llevó nuestro pecado, quien murió por nuestro pecado, ahora está vivo y sentado a la diestra de su Padre. Si Cristo no hubiese resucitado, si sus restos mortales todavía estuviesen en una tumba, eso significaría que el pecado tuvo la victoria, pero por el hecho que Cristo salió de la tumba a los tres días, significa que el pecado fue derrotado y de esa manera, todos los que confiamos en él como nuestro Salvador podemos estar absolutamente seguros que nuestro pecado ha sido perdonado, que nuestro pecado ya no tiene poder sobre nosotros y que un bendito día, todavía futuro, seremos totalmente libres de la presencia misma del pecado. Sigamos adelante. Si Cristo no hubiera resucitado, en tercer lugar, todos los que predicaron y predicamos el evangelio seríamos mentirosos. 1 Corintos 15: 15-16 dice: «Y somos hallados falsos testigos de Dios; porque hemos testificado de Dios que él resucitó a Cristo, al cual no resucitó, si en verdad los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.» Pablo se está poniendo en un plano hipotético. En el supuesto no consentido de que Cristo no hubiera resucitado, entonces, todos los que como Pablo, estamos predicando el evangelio, seríamos falsos testigos de Dios, porque estaríamos diciendo algo que no es verdad, al anunciar que Cristo resucitó de entre los muertos. Imagine la implicación de esto. Pedro sería mentiroso, todos los apóstoles serían mentirosos, todos los discípulos de Cristo serían mentirosos y así llegaríamos hasta hoy en día, todos los que predicamos el evangelio seríamos mentirosos. Admitir que no hay resurrección de muertos y que por tanto Cristo no resucitó de entre los muertos nos hace falsos testigos de Dios a todos los que alguna vez hemos proclamado el evangelio. Esto es inadmisible. Gracias a Dios que Cristo se levantó de entre los muertos y de esa manera, ninguno de los que hemos predicado el genuino evangelio de Cristo, somos falsos testigos de Dios. Si Cristo no hubiera resucitado de entre los muertos, en cuarto lugar, todos los creyentes que ya han muerto habrían perecido para siempre. 1 Corintios 15:18 dice: «Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.» Si Cristo no hubiera resucitado, eso significaría que los creyentes que ya han muerto, pues a esto se refiere la frase «los que durmieron en Cristo» no tendrían ninguna esperanza de que van a vivir nuevamente con cuerpos glorificados. De ser así, la muerte física sería el fin absoluto del cuerpo físico. A esto se refiere el texto cuando habla de «perecer» Los filósofos griegos tenían esta manera de pensar. Para ellos, la muerte física era el momento cuando el cuerpo perece o se acaba. Pero cuando un creyente muere físicamente, se va de este mundo con la esperanza gloriosa de que algún día, ese cuerpo humano que deja, va a volver a la vida, en una existencia gloriosa. Algunas sectas falsas toman la expresión «dormir en Cristo» para sustentar la falsa doctrina del sueño del alma, es decir que cuando un creyente muere, su alma pasa a un estado de inconciencia, hasta el momento de la resurrección corporal. Pero «dormir en Cristo» es un eufemismo de la muerte física. Un eufemismo es un modo de decir para expresar con suavidad o decoro ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante. Hace algún tiempo atrás, el Señor se llevó al hogar celestial a mi padre y a una de mis hermanas. La partida fue muy dolorosa para los que quedamos en este mundo, pero ese dolor se mitigó de muchas maneras, entre ellas con la esperanza de la resurrección. Un día todavía futuro, esos cuerpos que fueron colocados en un sepulcro, se levantarán nuevamente a una existencia gloriosa. Pero si no hubiera resurrección de muertos y por ende, si Cristo no hubiera resucitado, entonces ningún creyente saldría de este mundo con la esperanza de la resurrección. Por último, si Cristo no hubiera resucitado de entre los muertos, entonces, en quinto lugar, los creyentes serían los más dignos de conmiseración de entre los humanos. 1 Corintios 15:19 dice: «Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.» Lo que Pablo está diciendo es que si la esperanza que tenemos en Cristo, fuera sólo para esta vida, seríamos los más desdichados de todos los mortales. No es sencillo vivir la vida cristiana. Los creyentes tenemos que batallar constantemente contra nuestra carne que Satanás trata de explotar para hacernos caer en pecado, contra el mundo controlado por Satanás, que nos incita tanto al pecado, y contra el mismo Satanás que hace todo lo posible para echar a perder nuestro gozo como creyentes. Pero si no hubiera esperanza de resurrección, ¿De qué serviría toda esta lucha? Sería mucho sacrificio para nada. Mejor sería seguir esa forma de pensar de muchos que ha sido sintetizada en las palabras: Comamos y bebamos, que mañana moriremos. Si no hubiera esperanza de resurrección, entonces los creyentes seríamos los más dignos de lástima de entre los hombres. ¿Por qué? Sencillamente porque estaríamos privándonos de los placeres de esta vida por puro gusto, de gana como vulgarmente se dice. Pero gracias a Dios que Cristo resucitó de entre los muertos y eso es garantía de que los muertos resucitan, entonces vale la pena cualquier sacrificio en esta vida, a la luz de la gloriosa esperanza de la resurrección futura.

Antes de despedirnos queremos agradecerle por su sintonía y además le invitamos a visitar nuestra página en Internet y nos haga llegar sus comentarios acerca del programa y además conozca la respuesta a la PREGUNTA DEL DÍA. Hebreos 11:17 dice que Isaac, hijo de Abraham fue su unigénito, pero Gálatas 4:22 dice que Abraham tuvo dos hijos. ¿Por qué la contradicción? ¿Cuántos hijos tuvo Abraham? Nuestra dirección en la Internet es: labibliadice.org Hasta la próxima y que Dios le bendiga ricamente.

El apóstol Pablo demuestra la realidad de la resurrección de Cristo

La resurrección de muertos